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Joaquín Guzmán, a quien recordareis por su conocido programa radiofónico “La Gramola”, cuenta en su blog de música como las canciones de Aute pasaban la censura en la época franquista. En aquella época había que ser sútil para pasar los estrictos controles de la censura: “Se enviaban a los censores muchas canciones que se sabía que no serían aceptadas, muy explicitas, y las que realmente querían que pasasen, se maquillaban con aparentemente otra historia y así aprobaban las que él (Aute) quería”. Aquellos eran los tiempos del leer entrelineas o del ver “entrevisillos”.

Sin embargo, hoy el poder judicial considera punible el contenido de portadas como la de El Jueves, tan explícita que no necesita ser desacreditada, investigada o perseguida legalmente, porque ya sabemos lo que es: una parodia. Es cierto que puede ofender el buen gusto de algunos, pero si entramos en la portada como texto, vemos que no se trata más que de una parodia. ¿Y qué caracteriza a una parodia?

Bajtin nos lo explica: en una parodia confluyen la palabra ajena (en este caso “los 2500 euros por niño de Zapatero”), pero introduce en ella una orientación del sentido totalmente opuesta: la realeza “trabajando” para cobrar 2500 euros, cuando es sabido, damos por supuesto que no necesitan ni “trabajar”, ni los 2.500 euros por niño”. Este nuevo sentido entra en conflicto, cuestiona el anterior y le obliga a servir a propósitos totalmente opuestos”. Por esta razón, la notoriedad del nuevo sentido debe ser ostensible y marcada. Con esto quiero decir que con una “imagen más light” no se hubiera conseguido visualizar y apoyar con la misma fuerza el texto: “como te quedes preñada, esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida” que dice el personaje que representa al príncipe. La parodia debe ser explícita para que sea parodia y si no, será otra cosa…

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