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A través de Meneame me entero de que “el dr. Bostrom, director del Instituto para el Futuro de la Humanidad de Oxford, opina que es matemáticamente factible que la existencia tal y como la conocemos sólo sea una simulación computerizada, una especie de “Matrix” de la que no podamos escapar. El dr. Bostrom piensa que los avances tecnológicos pueden haber dado a los seres vivos “posthumanos” la posibilidad de recrear “simulaciones” con mundos virtuales poblados de habitantes ancestrales, las “realidades” que nosotros vivimos en el día a día.”

Este argumento que, básicamente es el recreado en Matrix, es una posibilidad metafísica tan válida como pensar que cielo e infierno existen. Así que he restacado algunas ideas de esta pelí que formaban parte de un trabajo que hice hace ya algún tiempo.¿Cuáles son las metáforas que se proponen en la primera parte de la cinta de los hermanos Wachowski?. A saber:

Más allá del componente teológico evidente en el argumento –buscan a  “El Elegido”-, los nombres de los personajes –Trinity, el elegido-, la retórica –sacrificio-, el lenguaje iniciativo, nos interesa observar la dualidad mente-cuerpo a través de Neo y su doble vida: real –como parte de un grupo rebelde que lucha contra las máquinas- y la que lleva en Matrix, un simulador totalizarte y totalitario de la realidad y experiencias humanas, que reproduce el mundo capitalista en una foto estática tomada a finales del siglo XX.
Dos son las metáforas de lo corporal que yacen en Matrix. Por un lado, la del simulador informático como cuerpo colectivo total que suplanta la realidad y sueños de la humanidad, hasta el punto que estos no saben si viven la realidad o un sueño. Toda una imagen de dominación. Por otro lado, y de forma complementaria, está la disolución del cuerpo-mente en información pura –unos y ceros- que es propuesto como estadio ideal, y su opuesta: el cuerpo hibernado sometido a la máquina y como fuente de energía para esta.
 
En el nivel Matrix, tenemos dos representaciones de Neo: el cuerpo de Thomas A. Anderson  aparentemente es un cuerpo limpio, aseado, con un cierto estilo en el vestir, pero trajeado. El aspecto corporal del Neo programador informático es informal. En el primero, el cuerpo es dominado por el poder empresario y la corporalidad se ajusta a un estereotipo de programador. En el segundo, es libre de representar y controlar lo corporal como se le antoje.
 
Hasta aquí, las dos imágenes mentales que el propio Neo se hace de su cuerpo. En el nivel real: su cuerpo vive una no-existencia, atado a tubos y membranas, en una cámara de hibernación con millones de cuerpos hibernados como el suyo y sirviendo de fuente de energía para las máquinas. Como le explica Morfeo: “Los seres humanos ya no nacemos, se nos cultiva. Vi como licuaban a los muertos para administrárselos vía intravenosa a los vivos. Matrix es control, un mundo imaginario para mantenernos bajo control y convertir al ser humano en una pila”.
 
Rescatado por la nave, su cuerpo es rehabilitado mediante electroacupuntura. Los ojos le duelen “porque  jamás los habías usado”. Su existencia como cyborg es eliminada a excepción del implante de la cabeza. Tras haber sido liberado físicamente de la máquina, la liberación total de la dominación se hará con la mente, en Matrix.
 
El implante de la cabeza es la interfaz que le permite conectar con Matrix. Una vez allí, emerge otra representación corporal de Neo. Con el cuerpo conectado a la red, lleva una ropa distinta, los enchufes han desaparecido de su cuerpo y tiene pelo. Morfeo lo aclara: “Tu aspecto es una autoimagen residual: la proyección mental de tu yo digital”.
 
Conectada al ordenador, la mente puede ser rápidamente entrenada, aprendiendo sin esfuerzos, directamente del ordenador al cerebro. En el entorno virtual, las nociones de rapidez o fuerza no tienen sentido. Sólo puede ser más rápido o más fuerte que el otro, si consigue liberar su mente. Sin embargo, como explica Morfeo “el cuerpo no puede vivir sin la mente”. La muerte virtual en Matrix supone la muerte del cuerpo en la nave en la que viajan. El dualismo mente-cuerpo es insalvable, el uno no puede vivir sin el otro.
 
En Matrix, todos los avatares virtuales pueden ser agentes –“programas informáticos que vigilan todas las puertas, tienen todas las llaves, y protegen el sistema- . Su naturaleza  in-formacional (de in-formar, dar forma ) les permite metamorfosearse y asumen los cuerpos virtuales de otros para materializarse en cualquier tiempo y lugar. Tienen el don de la ubicuidad.
 
Un niño –potencial elegido, como Neo- le dice: “no intentes doblar la cuchara. Eso es imposible. En vez de eso, procura comprender la verdad….que no hay cuchara….si lo haces verás que no es la cuchara la que se dobla, sino tu mismo”. El camino para que Neo pueda desarrollar su cuerpo virtual y vencer a los agentes se resume en la máxima “conócete a ti mismo” que le da el oráculo.

Neo muere tras alcanzarle una bala, pero el beso de Trinity le resucita. Su control sobre el sistema le permite detener las balas y su visión ahora está sin codificar, sólo ve números, ve Matrix tal y como es. Su cuerpo-mente informacional ha superado su naturaleza. La disolución ideal del cuerpo-mente en información pura –unos y ceros- ha sido conseguida por Neo. La metáfora informacional es la clave de la película: Ya no podemos hablar de ni de cuerpo, ni de mente. Sólo hay información.

 

Al igual que en Matrix, en Second Life y en otros mundos virtuales, la disolución y muerte del cuerpo no es vivida como pérdida, sino como liberación. Proyectando la mente hacia un ordenador en red, las posibilidades de eternidad y ubicuidad -estar en todos los lugares, al mismo tiempo- son infinitas, siempre que el sistema eléctrico global no cortocircuite. De ahí el éxito de los mundos virtuales y las segundas vidas e incluso lo que podríamos llamar “metafísica de la simulación”.

Deberiamos preguntarnos si toda esta estrategia de la conectividad, del cuerpo en red hasta que punto no oculta algún tipo de déficit emocional en las sociedades occidentales u occidentalizadas. Si el cuerpo in-formacional es la metáfora de la transparencia, también lo es de su opuesta: la sobreabundancia de información, la complejidad y el caos sígnico, aunque la ciencia-ficción lo muestre de forma sucinta.

La proyección de la mente en la red -otra utopía- ¿conllevaría necesariamente la desaparición del cuerpo físico?. Es posible que si el cuerpo “es” a través del lenguaje gestual, verbal, llegará un momento en que la transposición del nosotros –de nuestro código genético- a un código binario no acarree una pérdida significativa de información. Sólo mutaríamos formalmente a otro sistema sígnico.  

Quizá, 😉 lo más prudente sea criogenizarse a la espera que la ciencia avance en estos territorios o canibalizarse, para vivir “simbólicamente” en el cuerpo del otro, pues es posible que en la nueva era de la ubicuidad asistamos al borrado de memoria masivo como forma de genocidio.

 

 

  

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