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Hace ya casi 3 semanas, pero aún no se me ha olvidado que el pasado 14 de noviembre fue una de esas tardes “para olvidar”. Despues de llegar a la t4, que me entregaran mi billete en el mostrador, pasar el control de seguridad y la puerta de embarque, llego al avión. Entonces, me siento en el asiento asignado (1B) y llega otro señor de apellido Miranda al que, al parecer, han vendido el mismo asiento. Resulta que un error del personal de Iberia nos ha asignado a los 2 el mismo asiento. Como mi plaza original esta ya vendida (overbooking imagino), resignado, me veo obligado a tener que salir a la carrera con 2 pequeñas, pero pesadas impresoras y embarcar en otro vuelo con destino Tenerife y misma hora de salida. Tras llegar al nuevo avion, sudado como un pollo, no sólo no me dan las gracias, sino que ademas la coordinadora me invita a sentarme “donde pueda”, tras ponerme mala cara por tratar de sentarme en primera clase. Menos mal que una amable señora me indicó en que maletero había hueco para colocar las impresoras. Y luego pretenden hacernos creer que nos dan un buen servicio, menuda tomadura de pelo.

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